Carta de Prisioneros Farc-Ep Picota al Comandante Mauricio Jaramillo


carta

Camarada Mauricio Jaramillo

Reciba nuestro saludo fraternal y camaraderil lleno de alegría por el recibimiento de su misiva.

Camarada, sabemos de primera mano y comprendemos plenamente los duros avatares que se han debido afrontar y superar a lo largo de todo este largo camino en la construcción reciente de la paz, pues los anteriores esfuerzos (con Betancourt, Gaviria y Pastrana) no fueron menos difíciles, al punto que en cada ocasión los diálogos se rompieron y recrudeció la guerra, con dolorosos intervalos de hasta diez años de fratricidio entre cada intento.

Esta ocasión, no ausente de todo tipo de sabotaje, agresión, trampa, traición y mentira (pues solo basta con recordar el asesinato del camarada Alfonso Cano, nuestro comandante en jefe, capturado en combate‎ y ultimado a pesar de su decorosa actitud ante el enemigo, que respondió ante el ejemplo de dignidad con un cobarde crimen, en los mismísimos albores del proceso de paz actual), nuestra Dirección revolucionaria ha logrado superar  vicisitudes innombrables, dejando a la oligarquía recalcitrante el sinsabor de la derrota; ultraderecha que con cada nuevo paso adelante en el tortuoso camino de la paz, no se resigna –jamás lo hará -, sino que toma renovados alientos en su plan de boicotear los anhelos de los colombianos, con el fin de devolvernos a su consabida estrategia de dominación por vía violenta y guerrerista.‎

Así que comprendemos muy bien sus palabras camarada, son muchas las expectativas postergadas, no por falta de compromiso ni de voluntad de nuestro Secretariado ni falta de talento, claridad, ni de  trabajo denodado‎ de toda nuestra Delegación de Paz, sino como consecuencia de cada palo en la rueda que ha atravesado el enemigo de clase.

Ante todo se requiere el cuidado y la sabía prudencia que cuide los sagrados intereses de nuestro pueblo, por el cual empuñamos las armas, se ha sacrificado la vida, la salud y la libertad. Las nuevas esperas en las metas a corto plazo, como nuestra libertad -entre muchas otras-, es solo parte de los sacrificios a los que siempre hemos estado dispuestos. Son los grandes logros para la clase trabajadora, campesina y urbana, lo que hay que primar por sobre cualquier otro interés particular.

Los prisioneros y las prisioneras políticas seguimos en pie de lucha camarada. Inclusive soportando los embates del verdugo llamado INPEC, que actúa como una rueda suelta dentro del Estado y no se siente ni se asume como parte de la institucionalidad a la que compromete el presidente Juan Manuel Santos cada vez que ha firmado los Acuerdos de Paz, y que en contra vía del Cese Bilateral del Fuego y las Hostilidades Bilateral y Definitiva, continúa dando a la población carcelaria en general y a las y los prisioneros políticos en particular, tratamiento contra insurgente, aplicando el derecho penitenciario del enemigo; pues además de condenarnos a muerte bajo la guillotina lenta y soterrada de la inatención médica, en la última semana ha vuelto a la vieja estrategia del gas lacrimógeno y del garrote contra los revolucionarios presos, propinando brutales golpizas a los prisioneros políticos en las cárceles de Huila, Villavicencio y Santander. ‎Todo bajo la mirada pusilánime y permisiva del gobierno nacional.

A ustedes, guerrilleras y guerrilleros, milicianas y milicianos, integrantes del partido clandestino y del Movimiento Bolivariano… desde la trinchera de lucha de la prisión, les deseamos una feliz navidad y un próspero año nuevo de movilización popular, resistencia social y conquistas en la implementación del Acuerdo de paz.

En su debido momento nos reencontraremos en las zonas veredales transitorias de normalización y en libertad ‎para continuar con las tareas que nos corresponden en la lucha por la revolución colombiana.

Atentamente,

Dirección de mandos y militancia

Colectivo de Presos Políticos de guerra de las FARC-EP

Columna Domingo Biohó.

La Picota, Pabellón 4.‎

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